HASTALUEGO

4 Jun

Les habla, o escribe, Roger Colom. Lo que sigue es el prólogo que incluí en esta (única y supercorta) edición de HASTALUEGO,  un libro de poemas encontrados en la calle, de Pablo Ramborger, cuya muestra de pintura, dibujo, collage y algunas obras conceptuales se inauguró en La Plata el 1 de junio pasado. La curaduría es mía.

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El poema de frases encontradas tiene ya una larga historia, y rara vez deja de sorprender. Hace décadas que los poetas descubrimos la calle e incluimos frases oídas en la vía y la vida pública en nuestros poemas. Es porque, caminando en dirección contraria al mito de la originalidad, hemos cobrado consciencia de que las palabras no son nuestras, no somos sus propietarios ni podemos privatizarlas. Ud. puede usar mi verso para lo que quiera, cuando quiera, de la misma manera en que yo haré uso de su frase para hacer un verso, un poema entero.

La gracia no se encuentra tanto en qué palabras elegimos, sino en cómo las usamos, donde las colocamos para conseguir una cierta eficacia en el efecto, y el afecto, que buscamos. Si las palabras forman parte de nuestra naturaleza social, los poemas son puro artificio en imitación de esa naturaleza. El movimiento (¿lateral?) hacia lo literal crea una tensión entre naturaleza y artificio que a su vez produce la sensación de estar ante un poema. Luego, con suerte, ese poema llegará a ser poesía, aunque eso depende más de quien lee—y del futuro—que del poeta.

Hay poetas que abren puertas; los hay que las cierran. John Ashbery ha dicho que no importa lo que se diga, mientras suene a poesía. En otras palabras, todo, absolutamente todo, y todas las palabras, no importa quien las diga, puede formar parte del poema.

Pablo Ramborger, artista plástico y poeta con instinto democrático, pertenece al campo de los que prefieren las puertas abiertas. Sus poemas muestran, a veces, lo sublime, a veces lo ridículo de nuestras conversaciones, nuestra vida social—arriesgan esa cuerda floja, y a menudo la tensan. Y lo mejor: ¡están llenos de sorpresas! Los he leído muchas veces y no dejan de asombrarme y alegrarme.

Creo que no es otra cosa que la alegría de salir a la calle, para adentrarse, con la válvula del disfrute bien abierta, en las conversaciones de los demás, oídas a fragmentos, las palabras de la tribu en plena vibración, aquello que la realidad tiene de involuntariamente bello. Esa belleza está en estos poemas.

Esa búsqueda, además, encaja a la perfección con el proyecto poético de la Biblioteca Popular Ambulante. Espero que la disfruten tanto como yo.

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Decir el mundo

20 May
(Un intento de fracaso)

Hago libros porque he perdido la fe en el libro, el único, el libro total o absoluto, y en los libros, todos los libros, en su infinita proliferación. Digo que la he perdido porque sé, o creo recordar, que en algún momento tuve fe en los libros. Peco de purista: perdí la fe porque ningún libro termina de decir el mundo, algo que es imposible: por eso la fe.

Siento que habría que empezar de nuevo; otra imposibilidad. Y otra: hay que hacer libros, seguir haciéndolos, en busca del libro que diga el mundo.

Hago libros con basura. El objeto, el volante, el envoltorio, la lista de la compra, la carta rota en mil fragmentos, se comportan como jeroglíficos, como claves secretas en la dicción del mundo.

Las páginas de estos libros se pueden leer, a veces lo hago en voz alta, pero las palabras no llegan del todo a decir estos añicos y restos de la realidad, del mundo, que dispongo en mis libros.

La Biblioteca Popular Ambulante es un proyecto alegre y triste; triste pero alegre: una obra cuyo referente es nuestra insuficiencia, no ya para decir el mundo, sino para decir la ciudad. (Hay quienes alegan—y estoy con ellos aunque se equivoquen—que la ciudad ya es el mundo.)

La Biblioteca Popular Ambulante es una fuga, sin llegar demasiado lejos, del alfabeto. Si bien tampoco se trata de ponerse, a estas alturas, a aprender una escritura ideogramática. Los objetos y papeles en estos libros no son ideogramas. Y en realidad, tampoco jeroglíficos. Son lo que son: los objetos y papeles en sí, sin representación; yo sólo los dispongo de cierta manera, buscando un cierto orden. La idea permanece de que sean ellos los que digan, no yo.

POÉTICA (en 3 actos)

20 Oct

poeticaEste es un libro construido a base de desechos, como tantos de la BiPA, pero no con cosas encontradas en la calle, sino con palabras encontradas en internet. Para armarlo, le pedí a Google que me avisara cada vez que apareciera en su buscador una entrada con la palabra “poesía”, una entrada con la palabra “inconsciente” y una entrada con la frase “base de datos”. Siempre en español, claro. Los avisos eran diarios, y en el libro reuní un día de poesía, quince días de inconsciente y un mes de base de datos. Ocupan más o menos el mismo espacio. Otra cosa interesante es que las entradas de los avisos tienen todas el mismo número de caracteres, eso me gustó porque me remitía a la antigua versificación española, donde cada verso tiene el mismo número de sílabas, o hay combinaciones de distintos metros, pero en cualquier caso, lo que hay es una estabilidad o estandarización métrica por cuestiones de ritmo y de rigor en el uso del lenguaje: un algoritmo que exige 14 (4-4-3-3) versos de 11 sílabas con rima (abba/abba/cde/cde, por ejemplo). En el caso de Google, supongo que también se trata de dar la máxima cantidad de información en un espacio preestablecido, pero con la excepción de que, una vez creado el algoritmo, ya no hay intervención humana, y se entrega todo a una especie de azar maquínico surgido de la enorme cantidad de información y lenguaje producida en la red.

La cantidad de escritura que estamos produciendo supera a toda la del pasado casi a diario. Una de las tareas (no la única) del poeta del presente es tomar ese lenguaje y reorganizarlo poéticamente. Este libro trata de hacer eso, tomando muestras y sometiéndolas al experimento de juntarlas por medio de tres conceptos, el de la poesía, el del inconsciente y el de la base de datos. Porque son tres maneras de entender lo humano y la producción de lenguaje, ¿no?

Así como he dicho “entender” podría haber dicho “procesar”: ustedes pueden darle vueltas a la diferencia entre esos dos verbos, y de ahí surgirá la clave del sentido de este libro.

Cuando la gente se pasa por la BiPA y hojea los libros, siempre me gusta mostrarles éste y entrar en una conversación ligeramente conceptual. Porque la BiPA puede quedarse en lo meramente divertido, a veces hay que darle este tipo de giro a la conversación. Aunque la mayoría de las veces dejo que sea la otra persona quien marca el rumbo, y ahí me dedico más a escuchar que a hablar.

Se juega

15 Oct

nuevodocumento-34_1este problema
esta duda
este momento
ese día
aquella conversación
una lista
un plan
una deserción
una noche
aquel desvío
el recuerdo del plan
sin detalles
una mañana
olvidado
la luna todavía
el horizonte
otra idea
otra lista
una curva ciega
un silencio
otra tarde
una cara
mía, reflejada
un escaparate
un reconocimiento
claro
lo que ha cambiado
acumulándose
un callejón
hasta hacerse visible
mi rostro
uno más
otra idea
otro plan
un sol rojo
esta mañana
hoy

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Ya y en adelante

12 Oct

No/vedad

10 Oct

gustos

Evidentemente, las páginas están en blanco.

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Lo nuevo de Sáez Riquelme en la BiPA

26 Sep